[Blog]

La circunstancia agravante genérica de abuso de superioridad (I).

septiembre, 2020

 

La comisión delictiva y, además, abusiva.

Cuando se comete un delito se infringe una norma jurídico-penal que no solamente legitima la imposición de una pena, sino que revela un comportamiento transgresor por parte de un/a ciudadano/a. En ocasiones, además, esta transgresión se lleva a cabo de forma abusiva.

Según la RAE, el significado de abusar es, en su primera acepción, el de hacer uso excesivo, injusto o indebido de algo o de alguien y, en su segunda acepción, el de hacer objeto de trato deshonesto a una persona de menor experiencia, fuerza o poder.

El recorrido penal de este término encuentra su anclaje tanto en la Parte General como en la Parte Especial. Por ejemplo, y en acorde con la primera acepción, cabe mencionar la circunstancia agravante genérica de abuso de superioridad (art. 22.2ª CP). Y, en lo que respecta a la Parte Especial, una clara manifestación de la segunda acepción sería el delito de abuso sexual (art. 181 CP).

Nos interesa aquí reflexionar sobre los casos de abuso de superioridad. Recordemos: se trata de una circunstancia modificativa accidental que agrava la responsabilidad penal del que comete un injusto, en tanto facilita al ofensor la perpetración del delito, disminuyendo o debilitando la posibilidad de defensa del ofendido.

Imaginemos el siguiente supuesto hipotético: A y B quieren robarle a C su reloj de alta gama. Aprovechando que C está semiinconsciente en el sofá de su casa, después de haber consumido una gran cantidad de vino, A y B, forzando la cerradura, entran en casa de C y se apoderan del reloj que aquél llevaba puesto.

Desde luego, en este caso de robo, hay una desigualdad numérica entre los sujetos agresores y la víctima. Ahora bien, esta supremacía es algo propio de la comisión en coautoría. Aplicar en este caso, también, la genérica de abuso de superioridad basándonos exclusivamente en la diferencia numérica entre sujetos activos y sujeto pasivo podría suponer la infracción del principio de non bis in idem.

Es más, en este caso, las posibilidades de defensa del ofendido ya estaban disminuidas como consecuencia del consumo previo de alcohol.