Slide Nuestras reflexiones sobre actualidad penal y algunos consejos preventivos.
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De pinchazos, discotecas y compliance

agosto, 2022

Desafortunadamente, estos días los medios de comunicación están alertando
sobre una nueva modalidad de agresión que afecta mayoritariamente a mujeres
jóvenes y que se está extendiendo en las discotecas y espacios de fiesta de
diferentes países de Europa. Se trata de los pinchazos efectuados, de manera sorpresiva, a
jóvenes mujeres, normalmente en los brazos o en los muslos y con los que se inyecta una
sustancia hasta el momento desconocida e indeterminada. Más allá de la alarma social
que este tipo de prácticas está generando, lo que nos interesa aquí es reflexionar acerca de sus
posibles implicaciones jurídico-penales y de su relación con el compliance.

En primer lugar, cabe plantearse si la sola conducta del pinchazo puede ser
constitutiva de algún delito. A estos efectos, cabe poner de manifiesto que el
desconocimiento, incluso por parte de los facultativos que están atendiendo a las
víctimas, respecto de la naturaleza de la sustancia que se suministra, dificulta su
encaje preciso en un tipo penal. Ahora bien, en todo caso, esta conducta podría
reconducirse a alguna de las modalidades de delito de lesiones reguladas en el
art. 147 y ss CP. Así, desde un punto de vista jurídico-penal esta clase de
conductas van a plantear algunas cuestiones muy relevantes como es cuál va a
ser la naturaleza del menoscabo para la salud de las víctimas; si además de una
primera asistencia facultativa, se va a requerir tratamiento médico para la
curación de las sesiones; si la utilización de esa jeringuilla será considerada un
instrumento concretamente peligroso o si el hecho de suministrarse de manera
sorpresiva se puede considerar también una forma especialmente peligrosa que
agrave las lesiones; etc. Es más, ante la indeterminación de la naturaleza de las
sustancias que se están suministrando, también se podrían plantear supuestos de
lesiones más graves diferidas en el tiempo. Esto, sin duda, aumentará los
problemas de imputación objetiva. Asimismo, y si bien de las noticias que hasta
ahora disponemos, parece que estos pinchazos nos son la actuación previa a la
comisión de un delito contra la libertad sexual o incluso contra el patrimonio,
entre los primeros síntomas que suelen tener las víctimas se alude a su
aturdimiento. En esta medida, no cabe descartar que el pinchazo se convierte en
la antesala de posteriores conductas delictivas que aprovechan esa situación de
debilitamiento o indefensión de la víctima.

En segundo lugar, cabe situarse también en la perspectiva de esas discotecas y
locales en los que están acaeciendo esta clase de actuaciones. ¿Existe un deber de
diligencia por parte de estos locales de evitar o, cuando menos, prevenir esta
clase de agresiones? Desde luego, una respuesta a esta pregunta nos obliga a
situarnos en el ámbito del compliance empresarial. El deber de diligencia de las
discotecas y locales de fiesta que, encajarían en la consideración de personas
jurídicas de naturaleza privada, puede medirse desde dos perspectivas. La
primera es que afirmemos un deber de diligencia reforzado de los miembros de
esos locales a los efectos de prevenir la comisión de delitos en su seno que, a su
vez, puedan comportar su responsabilidad penal como personas jurídicas. Sin
duda, las medidas de prevención de compliance se dirigirán aquí a evitar la
comisión de delitos de tráfico de drogas. Ahora bien, estamos, de momento, en un
enfoque absolutamente basado en el riesgo, pues ni siquiera se tiene
conocimiento de cuál es la naturaleza de la sustancia que se está suministrando.
Y, por tanto, ni siquiera se sabe si aquella sustancia puede incluirse en el
concepto de droga tóxica, estupefaciente o sustancia psicotrópica a la que se
refiere el art. 368 CP. Con todo, la toma en consideración de medidas para
prevenir esta clase de actuaciones encaja perfectamente en las obligaciones de
diligencia debida en materia de compliance. Es más, para una discoteca o local,
una persona jurídica, comprometida con una visión global del compliance sus
deberes de diligencia no solamente deberían circunscribirse a la prevención del
tráfico de drogas, sino también al resto de conductas que pueden afectar al
bienestar de sus clientes. Y ello ¿por qué? Pues porque el compliance, incluso el
compliance penal, no solamente consiste en la adopción de medidas de
prevención para evitar la concreta sanción penal a la empresa, sino que también
debe preocuparse de adoptar aquellas medidas que eviten los daños que puedan
sufrir terceros en el marco del desarrollo de una actividad empresarial. En suma,
sería conveniente que los compliance de estas discotecas y locales de fiesta
abrieran, si no lo han hecho todavía, su alcance de aplicación y empezaran a
incorporar medidas para la evitación de daños a las personas. Y ello aunque, su
no adopción no les comporte necesariamente responsabilidad penal.