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Ni confesar es colaborar, ni delatar es probar: Breves notas sobre la declaración incriminatoria de un coinvestigado

diciembre, 2021

A menudo, en los procedimientos penales, los investigados deciden confesar una versión de la “verdad” adaptada a sus intereses particulares. Este hecho puede condicionar las co-defensas de los demás inculpados, en los momentos más embrionarios del proceso. Ahora bien, ¿qué elementos debe tener la declaración para dotarse de relevancia probatoria?

En la Sentencia de 18 de mayo de 2020 (ponente Pablo Llarena Conde), el Tribunal Supremo reiteró que las declaraciones de coinvestigados son pruebas de cargo válidas para enervar la presunción de inocencia. En este sentido, se trata de declaraciones emitidas por quienes han tenido un conocimiento extraprocesal de los hechos investigados. Ahora bien, advierte que el Juez o Tribunal debe tener especial cautela en su valoración a causa de la posición que el coinvestigado ocupa en el proceso. A diferencia de lo que ocurre con los testigos, la indagatoria prestada por el coinvestigado se lleva a cabo sin juramento o promesa de decir verdad, pudiendo no declarar en su contra, callando total o parcialmente, y no reconocerse como culpable. Por ello, debe constatarse la concurrencia de tres requisitos, reconocidos por la jurisprudencia del Tribunal Supremo, para que la confesión inculpatoria esté dotada de una potencialidad probatoria suficiente para enervar la presunción de inocencia (SSTS 435/2020 y 119/2019).

El primer requisito es la ausencia de incredibilidad subjetiva, derivada de las relaciones acusador/ acusado, que pudieran conducir a la deducción de la existencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier otra índole que prive a la declaración de la aptitud necesaria para generar certidumbre.

En segundo lugar, la necesidad de verosimilitud objetiva, esto es, la constatación de la concurrencia de corroboraciones periféricas de carácter externo y objetivo que doten de aptitud probatoria. Por tanto, es fundamental la constatación objetiva de la existencia del hecho.

Por último, debe valorarse la persistencia en la incriminación. Ésta debe ser prolongada en el tiempo, plural y, además, contundente, es decir, sin ambigüedades ni contradicciones sobre extremos o elementos considerados esenciales. Con ello, se requiere que la declaración sumarial sea confirmada por el propio acusado, sin alteraciones sustanciales, en el acto de Juicio Oral. Ello, se fundamenta en la regla de someter toda diligencia probatoria, que se pretenda convertir en posible prueba de cargo, a los cuatro principios informadores del Juicio Oral: publicidad, oralidad, inmediación y contradicción.

Así pues, conforme a los puntos anteriores, puede extraerse como conclusión una doble idea: ni confesar es, necesariamente, colaborar con la Administración de Justicia, ni delatar significa, necesariamente, probar.

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