Slide Nuestras reflexiones sobre actualidad penal y algunos consejos preventivos.
[Blog]

“Dime qué finalidad persigues y te diré qué clase de receptador eres”

octubre, 2020

Siguiendo el hilo de hace unos días, cabe plantearse en qué se diferencia la denominada receptación civil  (art. 122 CP) del delito de receptación (art. 298 CP) y del delito de blanqueo de capitales (art. 301 CP). 

Empezando por el delito de receptación, el sujeto activo actúa con ánimo de lucro y conociendo la comisión de un delito previo contra el patrimonio o contra el orden socioeconómico en el que no ha intervenido, ni siquiera como cómplice. Su conducta típica consiste o bien en ayudar a los responsables del delito a aprovecharse de los efectos del delito, o bien en recibir, adquirir u ocultar estos efectos. Esta segunda modalidad de conducta delictiva supone, si bien de forma indirecta, también una ayuda a los responsables del delito previamente cometido. La modalidad más problemática para su distinción con la receptación civil es la conducta de recibir, pues esta consiste en una aceptación gratuita.  Parece, pues, que la distinción con la receptación civil tendrá que centrarse en la concurrencia de los elementos subjetivos exigidos por el delito, esto es, el ánimo de lucro y el conocimiento de la comisión del delito previo. 

En el delito de blanqueo de capitales, el sujeto activo, sin que se exija que actúe con ánimo de lucro, puede haber participado o no en la actividad delictiva previa. La conducta típica puede consistir o bien en adquirir, poseer, utilizar, convertir o transmitir bienes o realizar cualquier otro acto para ocultar o encubrir el origen ilícito de los bienes, o bien en  adquirir, poseer, utilizar, convertir o transmitir bienes o realizar cualquier otro acto para ayudar a la/s persona/s que haya/n participado en la infracción a eludir las consecuencias legales de sus actos. Por tanto, la finalidad del sujeto activo se convierte en algo esencial (vid. Robles Planas, en Lecciones Parte Especial, 6ª ed.). En lo que respecta en su distinción con la receptación civil, el supuesto controvertido es el de aquel sujeto que, no habiendo intervenido en el delito previo, utiliza los bienes procedentes del delito. Por ejemplo: A utiliza el dinero disponible en la cuenta común que tiene con B para pagar el alquiler,  procediendo ese  dinero de un delito de tráfico de drogas cometido por B. Según la jurisprudencia (vid. STS, 2ª, 583/2017), el delito de blanqueo de capitales “no se comete por el mero disfrute o aprovechamiento de las ganancias adquiridas con la comisión de un delito”, sino que lo relevante es atender a la finalidad que se persigue. Este será, también, un elemento clave para su distinción con la figura de la participación a título lucrativo.