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Delito sexual y agravante por razones de género: ¿aplicación compatible pero no siempre necesaria?

febrero, 2021

La STS, Sala 2ª, de 14 de septiembre de 2020 (ponente: Ferrer García) desestima el recurso de casación interpuesto por un sujeto condenado, entre otros delitos, a un delito de violación del art. 179 CP cometido contra una mujer, trabajadora sexual. Más allá de la crudeza de los hechos probados -como ocurre en todos los delitos de esta naturaleza- cabe destacar que, junto a la agresión sexual, el TS confirma la aplicación de la agravante genérica del art. 22. 4ª CP, considerando que el condenado cometió el delito por razones de género. Precisamente, entre los motivos del recurso de casación interpuesto por el condenado se arguye la indebida aplicación del delito sexual y de esta circunstancia agravante, considerando que, con ello, se vulnera el principio de non bis in idem. ¿Y cuál es la respuesta del Supremo? Bien, en primer lugar, señala que “el género no es una de las razones tomadas en consideración por el legislador a la hora de tipificar el delito de violación”, sino que, de lo que se trata, es de la protección de la libertad sexual de las personas (vid. FD 3º). Si bien los delitos sexuales pueden ser considerados delitos de violencia de género en España -siempre y cuando se trate de un hecho cometido por hombre hacia su mujer, pareja o expareja-, es cierto que, en el articulado penal actual, no se prevé expresamente ningún presupuesto diferenciador en caso de que la víctima sea mujer o sea hombre. Sin embargo, según datos estadísticos oficiales, la mayoría de las víctimas de delitos de violencia sexual siguen siendo mujeres. Por tanto, parece que la comprensión y aplicación de los delitos sexuales no puede dejar de lado la perspectiva de género. 

En segundo lugar, según el TS no es el sexo del sujeto activo y del sujeto pasivo lo que se tienen en cuenta a los efectos de la aplicación de la agravante por razones de género, “sino el carácter especialmente lesivo de ciertos hechos a partir del ámbito relacional en el que se producen y/o del significado objetivo que adquieren como manifestación de una grave y arraigada desigualdad. Desigualdad no sustentada en la condición biológica de la mujer, sino ensamblada en una concepción social sobre los roles de relegación y subordinación al varón que tradicionalmente se le han atribuido” (vid. FD 3º). Es más, según esta resolución, el ámbito de aplicación de la agravante por razones de género “extravasa las relaciones conyugales o de pareja”. 

La relevancia de un pronunciamiento como el aquí comentado es enorme. Y es que, aunque sea por la vía de una circunstancia agravante genérica, el concepto de género -e incluso de delito de género- como algo desligado al sexo biológico e incluso a las relaciones de pareja o expareja, se vincula a los roles sociales que han perpetuado y perpetúan patrones de discriminación. Ahora bien, la otra cara de la moneda es que, según esta resolución, no todo delito sexual cometido contra una mujer es un delito de género.

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