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¿El empresario debe responder civilmente de los delitos cometidos contra sus empleados?

febrero, 2022

La “responsabilidad civil ex delito”, según el art. 116 del Código Penal, es la obligación que tienen los autores de un delito de reparar los daños y perjuicios que hayan podido causar con su conducta. Esta responsabilidad, en ocasiones, no recae exclusivamente sobre éstos: el art. 120 del Código Penal establece determinados casos en los que, si los que fueran responsables criminalmente no pudieran hacer frente a las responsabilidades civiles impuestas, terceros ajenos a la comisión del delito deberían responder subsidiariamente. Por ejemplo, los padres o tutores respecto de sus hijos o el empresario respecto de los delitos cometidos por sus trabajadores. 

Cuestión distinta es la responsabilidad civil del empresario en aquellos casos en los que sus empleados son las víctimas de un delito, y no los autores. El Tribunal Supremo, en la Sentencia nº 53/2020, de 17 de febrero, se pronuncia acerca de éste supuesto. Concretamente, analiza el caso de un cliente de un salón de apuestas (con problemas de ludopatía) que, habiendo proferido en anteriores ocasiones amenazas contra uno de los empleados del establecimiento, acabó disparándole con una arma de fuego. 

La Audiencia Provincial de Barcelona, que había condenado al acusado como autor de un delito de asesinato con alevosía en grado de tentativa, absolvió a la empresa titular del establecimiento de juegos y a su aseguradora. El Tribunal Supremo, sin embargo, conoció el caso en sede de casación y, disconforme con este extremo, condenó al empresario como responsable civil subsidiario. En su resolución, el Tribunal entendió que el art. 120.3 del Código Penal comprende aquellos supuestos en los que el delito, a pesar de haber sido cometido por una tercera persona, hubiera sido posible por no haberse implementado las medidas de prevención de riesgos laborales que le eran exigibles a la empresa, o por haberlo hecho de manera ineficiente. Asimismo, el Tribunal consideró que, para que la empresa responda como responsable civil subsidiario, no debe existir una causalidad absoluta; la comisión del delito no debe ser una consecuencia directa del incumplimiento. Al contrario, es suficiente con que, con su actuación, el empresario haya generado un riesgo previo al hecho delictivo. 

Pero ¿de que medidas de seguridad estamos hablando? En el caso analizado, por ejemplo, la víctima había trasladado a los titulares del establecimiento, en distintas ocasiones, que el condenado le había proferido serias y repetidas amenazas durante su jornada laboral. Sin embargo, los responsables del negocio no habían adoptado ninguna medida concreta destinada a prevenir la entrada de ese cliente en el local. Tan es así que ni siquiera existía ningún protocolo específico orientado a controlar el acceso de clientes que, previamente, hubieran causado problemas. De hecho, el propio responsable de seguridad declaró que su actuación consistía, solamente, en evitar el acceso de menores de edad y controlar el comportamiento de la gente que ya se encontraba en el interior del local. 

Por ello, será tarea de la defensa del empresario demostrar que, en el caso concreto y de manera diligente, se aplicaron medidas de prevención eficaces para su concreto ámbito de negocio y que, de esta manera, cumplió –ex ante- con sus deberes de prevención.